Felices Jugando

Donde jugar hace crecer

CAMPAMENTO FELICES JUGANDO

CAMPAMENTO FELICES JUGANDO

Inicio Formación en Práctica Psicomotriz Educativa: 16 de noviembre 2012

Formación en Práctica Psicomotriz Educativa y Preventiva: Inicio 16 de Noviembre 2012

BROCHURE DIGITAL DE LA FORMACION

Entrevista Revista Estilos Charla: El comportamiento del niño agitado: causas, efectos y recomendaciones”

Reportaje Revista Estilos: Pagina 20 y 21

http://issuu.com/estilos/docs/estilos328?mode=window&viewMode=doublePage

QUE ES ATENCION TEMPRANA. Escrito por: Isabella Paz

Los primeros años de vida son esenciales en el ser humano. Nuestra manera de ser y actuar en el mundo adulto, está directamente relacionada con las experiencias que tuvimos en la infancia, con nuestra relación con el entorno, la manera en la que fuimos tratados y el modelo de crianza que recibimos.

Una de las grandes aportaciones de la Dra Emmi Pikler, fue descubrir durante su trabajo en el Instituto Lóczy de Budapest, que las condiciones del entorno que rodean a los niños, son factores fundamentales de su crecimiento. Si bien el desarrollo del niño pequeño depende de diversos factores (genéticos, ambientales, culturales, familiares, etc), el factor más determinante es la influencia del entorno y las relaciones que desde temprano establece el bebé con sus cuidadores primarios.

Esto quiere decir que si intervenimos en el entorno, asegurando una calidad de relación afectiva buena al niño y posibilitando situaciones de aprendizaje, éste crecerá seguro de sí mismo, se sentirá respetado, tendrá iniciativas, deseo de aprender y se sentirá competente.

La atención temprana desde el enfoque de la Dra. Pikler, es una intervención que acompaña al desarrollo global del niño,  desde su nacimiento hasta los 3 años.  Pone el acento, en la relación afectiva que establece el adulto con el niño durante los cuidados cotidianos,  en la importancia del movimiento en libertad y en el valor de la actividad autónoma del niño.

Los principios de  esta propuesta educativa son garantizar la seguridad afectiva, el respeto y la autonomía del niño, para crear las condiciones del entorno que garanticen las posibilidades máximas de su desarrollo.

¿ Cómo podemos crear esas condiciones del entorno que favorezcan su desarrollo?

Es preciso saber que los ejes fundamentales del desarrollo infantil son:

  • La relación con el adulto. Por la manera como es tratado y respetado en los momentos de cuidados cotidiano: higiene, cambio, alimentación y los momentos que se le permite jugar. Si sus relaciones con el adulto no son satisfactorias, se tornará inquieto y no podrá centrarse en las actividades de exploración.
  • La acción. El juego es la actividad principal infantil. El niño construye su inteligencia a partir de la acción, haciendo, experimentado.

Es la etapa de hacer, no de estar frente a un televisor. Necesita hacer para poder pensar. Mientras actúa, piensa. Le toma 7 años, pensar sin actuar. Por ejemplo, mientras el bebé toma un cubo, le da la vuelta, lo sacude, lo tira, lo cambia de mano, va conociendo el objeto e internaliza los parámetros del objeto: es duro, blando, grande, pequeño, rueda, pesa, etc…. Pero necesita de todas esas acciones, para poder elaborar el pensamiento sobre este objeto.

EL ADULTO Y LA SEGURIDAD AFECTIVA

La seguridad afectiva es dada por el adulto a partir del respeto máximo a la persona del niño.

  •  Nos mostramos disponibles. Mostraremos paciencia y ternura en la manera de ser con el niño, de tocarlo, de manipularlo, de dirigirnos y de comunicar con él. Permanecemos a la escucha del niño dando significado a los gestos y a la emoción del niño y verbalizándolo.
  • Respetamos su ritmo de sueño y de alimentación.
  • Respetamos sus momentos de desarrollo sin apresurar el progreso de las etapas. No lo colocamos en posturas que no domina. Un bebé que es colocado en posturas que no domina (por ejemplo boca abajo, o sentado) está sometido a que el adulto lo saque de esta posición, y se ve limitado en sus movimientos.                                                                                                 En esta situación, si los padres observan al bebé se darán cuenta que éste deja de moverse y explorar y que toda su atención estará centrada en no perder el equilibrio para poder mantener la postura. Como la musculatura y el tono no están maduros para esta postura, cuando el bebé intenta equilibrar su cuerpo y sostener la posición, provoca una rigidez, una tensión en los músculos. El bebé fuerza el músculo, porque no ha aprendido a modularlo, ya que no ha habido graduación del movimiento, sino que le ha sido impuesto.De esta manera, lo ponemos en una situación de inseguridad afectiva, porque la seguridad postural está ligada a la  seguridad psíquica. Si el niño vive momentos intensos de inseguridad física, desequilibrio, movimientos bruscos, vivirá inseguridad afectiva.  Las posturas impuestas influyen desfavorablemente tanto en su motricidad como en su desarrollo psíquico y su personalidad. Un bebé que aprende a sentarse por sí mismo tendrá mayor seguridad que aquel que sientan antes de que su madurez neurológica se lo permita.
  • Reconocemos su necesidad de actuar y jugar en libertad. Elaboramos y condicionamos espacios donde se sienta seguro, donde se le permita hacer y pueda explorar libremente.
  •  Adaptamos los juguetes a él. Juguetes que no sean peligrosos y que contribuyan a su desarrollo. Para seleccionar los juguetes debemos tener en cuenta las capacidades motoras y la capacidad de manipulación alcanzada por el niño.  La variedad de los objetos que se ofrecen (textura, peso, volumen, forma…) permitirá que el niño desarrolle capacidades intelectuales a través de las comparaciones, similitudes, análisis, hipótesis que haga al manipular los diversos objetos.
  •  Respetamos sus momentos de juego.  Reconocemos su necesidad de explorar y de hacer. Lo dejamos elegir el objeto que desee. Permitimos  que explore libremente .
  • Durante el juego, el niño está atento y concentrado, por lo que no interrumpimos su juego ni intervenimos a cada momento para mostrarle qué debe hacer o por donde debe ir, que objeto debe coger. Observamos esos momentos de juego para poder adecuar y ofrecerle los objetos pertinentes.
  • Favorecemos su autonomía. A partir de la creación de espacios seguros y  la selección adecuada de juguetes, garantizamos la autonomía del niño y el movimiento en libertad necesario para la maduración motriz del niño. Los niños que son colocados en aparatos que los mantienen inmóviles (bouncing, centros de actividades, andadores..) ven limitados sus movimientos. En estos aparatos, el desarrollo del equilibrio, de la postura y los desplazamientos se ven comprometidos.
  •  Cuidamos su vestimenta. La indumentaria no debe obstaculizar la actividad y los movimientos del niño. Una ropa cómoda y holgada debe poder permitir que el niño flexione y extienda sus extremidades. Si va a trepar, a gatear, a arrastrarse o levantar una pierna, la ropa no podrá ser un obstáculo para hacerlo.
  • El calzado debe ser flexible para permitir el movimiento de los dedos y el arco de la planta del pie.
  •  Durante los cuidados cotidianos:
  • Nunca tomamos al niño inesperadamente. Antes de levantarlo le explicamos lo que va a pasar y esperamos a que nos atienda para comenzarlo a levantar.
  • Tenemos una actitud calma y un ritmo lento para vestirlo y desvestirlo, que permita al niño adaptarse a cada movimiento, si le levantamos un brazo o una pierna por ejemplo.
  • Reconocemos y damos significado a cada gesto o emoción del niño: te gusta bañarte, veo que tienes sueño, etc.
  • Le damos participación activa de todo lo que hacemos con él verbalizando todas las acciones que hacemos sobre él: ahora te voy a levantar el brazo, para entrar el t shirt, etc.
  • A partir de esta manera de ser con el niño, le permitimos muy pronto anticipar y desarrollar la comunicación, el lenguaje, la atención y un vínculo positivo con un adulto con el que se siente seguro, respetado y escuchado.
  • Tener un buen vínculo de apego con el adulto le permitirá desarrollar confianza en sí mismo y salir a explorar el mundo sin tanta ansiedad. Podrá comunicar y abrirse a los demás. Tendrá deseo de conocer y de aprender.

EL VALOR DE LA ACCION Y JUEGO ESPONTANEOS

Una relación significativa con el adulto permite la estructuración de la personalidad del niño.  Pero además, la organización equilibrada de la vida cotidiana del niño en cuanto a sus cuidados y su tiempo de juego contribuirán al equilibrio afectivo y a su desarrollo motriz, cognitivo y relacional.

Crearemos un espacio seguro, rico y variado, que propicie la acción del niño y que despierte el deseo de actuar y explorar. En este espacio  los juguetes serán muy variados.

Partiremos de algunas ideas para seleccionar los juguetes:

  • Los juguetes deben ser simples sobretodo al inicio. Hay juguetes cuyos efectos de sonidos o luces pueden distraer la atención más que ayudar al niño a centrarse en la actividad. Otros, a partir de una misma acción provocan diferentes reacciones (los juegos de jalar un botón, provocan un sonido, luego que salga un muñeco, etc.) por lo que pueden obstaculizar en la noción de causalidad.
  • Los juguetes no definidos proponen muchas actividades ya que los niños pueden transformarlos y convertirlos desarrollando su creatividad: cajas de madera, plástico, bloques de madera. Estos materiales pueden ser usados como casitas, muros, trenes, barcos, carritos,etc.
  • Los juguetes deben adaptarse al interés, a las capacidades y al nivel de desarrollo del niño: Las características de los objetos son importantes. Su peso, forma, tamaño, calidad de superficie, color, etc. Incitan o inhiben la actividad exploratoria del niño. Algunos objetos pueden ser muy pesados o difíciles de agarrar a determinada edad, o tal vez se escapan de las manos y todavía no pueden ir a buscarlos.  Es fundamental observar las capacidades del niño y el momento del desarrollo en el que se encuentra para adaptar el objeto a él.
  • Tomarse el tiempo de observar y conocer al niño para seleccionar los juguetes a partir de lo que le gusta.

La etapa de 0 a 3 años es la base de la construcción de la persona. Es responsabilidad de los adultos que estamos a cargo de los niños, ayudarlos a desarrollarse de la mejor manera posible.

La atención temprana con este enfoque, favorece en el niño la confianza y seguridad en sí mismo, la iniciativa, la autonomía, el placer de investigar y actuar, el sentido de ser competente.

En Felices Jugando, realizamos encuentros con las personas encargadas de cuidar a los niños (padres, abuelos, educadores) y les acompañamos a observar, valorar y entender en que momento del desarrollo se encuentra el niño. A partir de esta observación proponemos estrategias y herramientas de intervención para garantizar las condiciones que le ayuden a afirmarse como persona y a construir su inteligencia.

Entrevista a Isabella Paz. Programa Viva Mejor. Segunda parte

Entrevista a Isabella Paz. Programa Viva Mejor. Primera Parte

OBSERVACION DE LA EVOLUCION DE UN CASO EN TERAPIA PSICOMOTRIZ. Escrito por: Isabella Paz

 

A continuación, describo la evolución del proceso terapéutico de un niño. El nombre y algunos datos han sido modificados para poder publicar este artículo.

Este niño recibió ayuda terapéutica psicomotriz en un  grupo de 6 niños.

Motivo de referimiento:

Rubén, un niño de 4 años es llevado a la consulta porque tiene dificultades en la motricidad fina, su agarre del lápiz es inadecuado y sus trazos son muy débiles, no hay dominancia lateral, alternando sus dos manos indistintamente para dibujar o realizar trazos. En el colegio refieren que  se queda con un mismo material todo la mañana, le cuesta enriquecer sus acciones y aceptar nuevas propuestas. No está preparado para trabajar en grupo, seguir instrucciones, asimilar los contenidos escolares y su atención es pobre. Es un niño que no se ve motivado para aprender y para descubrir el mundo.

Descripción de las sesiones de observación inicial:

La observación psicomotriz, se realiza en dos sesiones de dos horas cada una, una individual y la otra en grupo.

Se observa un niño con una postura corporal muy tensa y rígida donde el tono muscular permanece elevado. Esto   nos hace pensar ya en la presencia de un malestar psicológico que perturba a Rubén y que se va a expresar a través de diversos síntomas. (motores, relacionales, conductuales o cognitivos).

Observamos  un niño inhibido, con dificultades en su expresión y en la relación con sus iguales (juega siempre solo).

Le cuesta poner límites a los otros y llevar a cabo su deseo. Si se ve amenazado por otro niño, abandona rápidamente lo que está haciendo y no se defiende ni solicita la  ayuda del otro para conseguir lo que quiere.

Sus juegos son muy estructurados y repetitivos, donde existe muy poco placer. Son juegos  que no le generan muchas sensaciones o transformaciones tónico emocionales.  Juega con carritos o con construcciones. Inviste muy poco  el espacio de los cojines (sensoriomotor)  de la sala,  por lo tanto no observamos placer en jugar o en moverse. Suele ocupar un mismo espacio en la sala. Sus construcciones son sencillas, pequeñas. Habla muy poco.

Después de estas sesiones, concluimos que Rubén es un niño que manifiesta un malestar psicológico afectivo a través de la vía corporal y motora. Es un niño pues que corresponde bien a la terapia psicomotriz Aucouturier.

El objetivo de la terapia es el de abrir a la comunicación al niño  para mejorar su relación con los otros, que descubra su deseo y lo pueda llevar a cabo, poner límites adecuadamente y estar disponible para los contenidos intelectuales que más adelante tendrá que aprender. Con esto se conseguirá también mejorar sus dificultades de motricidad fina.

A continuación describiré las etapas de evolución del niño a través del juego:

Se observan 4 etapas:

1)     Juegos de encajar:

Al inicio de las sesiones Rubén juega solo, poco a poco se ve seducido por los juegos de los demás y se integra por momentos a esos juegos. Los otros niños permanecen más bien en un espacio sensoriomotor, de salto, arrastre, rodar, caídas en los que él va participando por momentos. Esta etapa se corresponde a mi observación en el colegio, usa juegos de encajar, entrar y sacar. Es un niño inhibido, que permanece aislado en un rincón de la sala.

En las entrevistas con los padres se insiste en que le permitan ir haciendo todo él solo (hasta entonces lo vestían, bañaban, ponían los zapatos, etc.)  y que esperen a que él demande lo que necesite y que el padre interactúe más con el hijo.

2)     Juegos de placer sensoriomotor

Las sensaciones corporales que vive le invitan a más sensaciones, por lo que cada vez va buscando más sensaciones de movimiento y usa más espacios en la sala.

3)     Juegos de aparecer/desaparecer

Aparece el juego de la casa, de aparecer / desaparecer. Busca que el adulto le haga una casa pero al cabo de unas sesiones el construye sus propias casas. Se mantiene todavía muchas veces en sus juegos solos, pero ya existe una mayor comunicación con los demás.

4)     Juegos de omnipotencia

En el grupo, entra un niño que excede los límites de todos, muerde, quita los juguetes, destruye las construcciones de los demás, grita e interrumpe los juegos de los demás. AL inicio de este cambio, Rubén se ve muy amenazado por  este niño. Se esconde en un armario pequeño, se mete bajo los cojines, llega a pasar sesiones en las que no juega en toda la hora, se queda escondido. El adulto va poniendo límites y ayudándole a poner límites mediante preguntas y planteamientos, pero Rubén continúa con mucho miedo y viviendo esas situaciones de agresión  intensamente, con sufrimiento.

En una sesión los niños se ponen capas (telas) y juegan los superhéroes. En este momento Rubén se pone una capa y dice que es Superman, entra en el plano simbólico y desde allí comienza a protegerse. Tira unos cojines en forma de cubo al otro niño y dice que son bombas. A partir de este instante, Rubén comienza a poner límites a los otros, a llevar a cabo su deseo. Su comunicación ha aumentado con todos, le gusta contar lo que ha hecho. En varias sesiones Rubén y los otros niños sacan el grito, gritan muy fuerte, hay una descarga emocional.

Actualmente Rubén, no cambia ya de mano, su tono es adecuado, sus trazos son buenos, tiene mucho deseo de aprender y está escribiendo su nombre.

Observamos 4 etapas de evolución psicológica importante que caracteriza los grandes momentos de la terapia psicomotriz. La terapia psicomotriz es una ayuda a la maduración de los procesos de simbolización por la vía del placer del movimiento y del placer del juego compartido de una relación con el terapeuta .

LA VIDA PRENATAL: LAS EXPERIENCIAS MATERNAS INFLUYEN EN EL NIÑO QUE VA A NACER. Escrito por: Isabella Paz

Durante los últimos años, se han realizado diversos estudios e investigaciones científicas sobre la experiencia del feto en el útero, que muestran que la vida prenatal es tan importante como la primera infancia.

Las huellas afectivas positivas o negativas que recibe el feto y las sensaciones que vive dentro del útero materno son decisivas para el futuro bebé en cuanto al desarrollo de su salud, de su vida afectiva, de sus capacidades relacionales, de sus habilidades cognitivas, de su creatividad.

Los autores señalan que numerosos músicos estuvieron expuestos a la influencia de la música durante su gestación, y que características como la confianza en uno mismo, la tendencia a la depresión y los comportamientos adictivos están relacionados a las experiencias durante la vida uterina.

En el plano fisiológico, el feto tiene habilidades sensoriales que lo ponen en relación con su medio.
El feto reacciona a las condiciones ambientales siendo capaz de recibir y desarrollar una respuesta especifica a diversos estímulos.

Se ha podido observar que escuchar el latido del corazón de la madre produce una variación de movimiento y aumento en la frecuencia cardiaca. Del mismo modo, la respuesta del feto varía si percibe a su madre agitada o relajada. Si está angustiada, el feto agita sus piernas.

Las reacciones del feto a diferentes músicas también han sido estudiadas (Michele Clements) Por ejemplo, Brahms y Beethoven los agitan, mientras que Mozart y Vivaldi los calman. El rock, los agita pues los bajos de este tipo de música son muy fuertes y martillan la base de la columna vertebral de la madre, alcanzando directamente al niño que reacciona pateando, defendiéndose.

En el plano cognitivo, existen estímulos sensoriales que dejan huella en el feto, en la experiencia del bebé y da lugar a reconocimientos y aprendizajes. El bebé reconoce la voz de su madre y la prefiere. Existe pues una percepción, un registro preciso y una memorización de los sonidos exteriores, lo que constituye un verdadero aprendizaje.

Un director de orquesta, en una entrevista, recordaba que cuando estudiaba una pieza por primera vez, conocía la partitura del violonchelo antes de haber pasado la pagina. Hablo de esto con su madre, quien era violonchelista. Ella buscó en sus programas. Las partes que su hijo se sabia de memoria eran las que había estudiado durante su embarazo.

En el plano afectivo, el bebé es capaz de experimentar emociones y es feliz cuando se siente en estrecha relación con sus padres. Es capaz de dar y recibir amor.

Si el bebé no es deseado, o que sea tendrá tendencia a ser miedoso, o agresivo. Si es esperado con amor, será confiado, abierto y creativo. Sus modos relacionales futuros se parecerán al que sus padres establecen con él.
De hecho, el vínculo con los padres es crucial, especialmente con la madre. El amor es la mejor herramienta esencial para favorecer el bienestar del niño al nacer.

Sabemos que el niño comparte las emociones de su madre que le son transmitidas a través de las hormonas.

Estas hormonas crean en el niño, estados fisiológicos correspondientes a las emociones maternas: stress (adrenalina y catecolaminas) descanso, miedo, confianza, alegría, felicidad (endorfinas, oxitocina).

Si esos estados se repiten frecuentemente, crean predisposiciones de carácter.

El estrés materno puede dar lugar a alteraciones funcionales del feto que puede afectar el desarrollo motor o psicológico del feto.
Los niños que han vivido en el útero experiencias de estrés o grandes pérdidas vividas por la madre (muerte, enfermedad de algún ser querido) presentan más perturbaciones que los que no han vivido nada de esto.

Se ha comprobado que el feto reacciona también al pensamiento de igual que a sus palabras. Así que la madre puede usar el poder de su imaginación para regalar a su hijo las imágenes mas bellas, y sensibilizarlo a las cualidades humanas.

Por otro lado, la genética nos conduce al núcleo de la célula. Los estudios de biólogo molecular Bruce Lipton muestran que la activación de los programas de los genes está controlada por el ambiente del medio (Biólogo Bruce Lipton). Las emociones maternas como el miedo, cólera, amor o esperanza, influencian bioquímicamente la selección y la reescritura del código genético del niño en el útero, pudiendo de esta manera, influenciar positivamente sobre la creación de generaciones futuras.

Los continuos descubrimientos por parte de la ciencia y la psicología en este campo, nos permiten considerar indispensable que los futuros padres tomen conciencia sobre la importancia del periodo prenatal como base fundamental de la persona humana.

Estar conectados con el bebé, sentirlo, hablarle, cantarle, contribuye a crear un vinculo afectivo temprano que beneficiará al desarrollo del niño después de su nacimiento.

LA AUTOESTIMA DE LOS PADRES: UNA BASE PARA AYUDAR A SUS HIJOS A AMARSE A SÍ MISMOS. ESCRITO POR ISABELLA PAZ

La autoestima se construye en la infancia, con la mirada y el reconocimiento del otro y principalmente en la interacción con nuestros padres, a través de la manera de ser que tienen ellos con nosotros.

Es el área más difícil de restaurar en la vida adulta cuando ha sido lastimada en la infancia.  Nos afecta en todas nuestras relaciones, en nuestras elecciones de vida, en nuestra manera de vivir, de ser, estar y actuar en el mundo.

Por lo tanto,  es imprescindible ayudar a los niños a construir su autoestima de la manera más sana posible porque de eso dependerá su manera de relacionarse, de vivir y de elegir en la vida.

Sin embargo, no podemos dar lo que no tenemos. Si en mi jardín siembro naranjas, y el vecino toca a mi puerta para pedirme limones, no puedo dárselos, porque sencillamente no los tengo. Del mismo modo, si no me amo a mi mismo, no podré enseñar a mis hijos a amarse ellos mismos.

Para ayudar a nuestros hijos a construir una autoestima positiva, es importante recordar que nosotros como padres estamos continuamente modelando el amor a nosotros mismos y el amor hacia ellos. Modelamos a través de nuestro comportamiento, de nuestra actitud hacia la vida, de nuestros hábitos y de nuestra manera de relacionarnos con los demás.

Por lo tanto este artículo más que proporcionar consejos sobre como desarrollar la autoestima de su hijo, es una invitación a reflexionar sobre como es la relación que establecemos con nosotros mismos y con los demás y a partir de ello, ajustar o crear un entorno en el que nuestros hijos puedan desarrollarse emocionalmente lo mejor posible.

Con una autoestima adecuada podemos:

  • Conocernos mejor a nosotros mismos: Estamos en contacto con nosotros mismos, con nuestras emociones. Conocemos nuestras limitaciones y nuestras habilidades. Tenemos metas, planes de acción y objetivos.  Podemos tomar decisiones.
  • Aceptarnos como somos: Nos aceptamos tal como somos entendiendo que somos capaces de mejorarnos a nosotros mismos, así que nos mantenemos permanentemente en crecimiento.
  • Aceptar las cosas como son: Aceptamos las cosas y los acontecimientos de la vida como discurren,  manejando y canalizando nuestras emociones de frustración, rabia o tristeza de la mejor manera posible. No arremetemos ni con nosotros ni con los demás, porque las cosas no salen como queremos.  Confiamos en que aunque las cosas no son como quisiéramos, algo mejor va a venir.
  • Ser capaces de amar plenamente y de sentirnos amados: Establecemos relaciones a largo plazo, de honestidad, compromiso, confianza e intimidad.
  • Creer en uno mismo: Creemos que somos capaces y que podemos llevar a cabo los proyectos que queremos hacer.
  • Creer que nuestro valor está en nuestro interior no en el exterior:  Estamos conscientes y claros de que las cosas externas no definen quienes somos. No valemos más por ser más prestigiosos o tener más cosas. Nos define nuestra manera de SER y ACTUAR en el mundo.
  • Ser flexibles:  Nos damos el permiso de equivocarnos sin que esto sea un drama. (porque nuestra autoestima al ser estable no se lastima  si el resultado de lo que hago no es como yo quiero). Nos damos el permiso de cambiar de opinión, si es necesario.
  • Experimentar relaciones armoniosas que fluyen: Nos vinculamos con los demás en relaciones armoniosas, respetando la individualidad del otro. No establecemos relaciones de poder, en la que ejercemos el control sobre el otro, o lo sometemos a nuestra voluntad o criterio como si éste fuera el único existente.
  • Aceptar el punto de vista del otro: Tener la razón no significa valer más. No tenemos la necesidad imperiosa de entrar en conflictos o discusiones para  imponer nuestro criterio o punto de vista sobre el otro y convencerlo de que tenemos la razón. Respetamos la percepción de las cosas que tiene cada persona, la manera de pensar del otro y abrimos nuestra mente a otras opiniones.
  • Asumir la responsabilidad de nuestra vida adulta: Entendemos que somos responsables de crear las condiciones y el entorno para satisfacer nuestras necesidades  básicas, afectivas y económicas.  Nos asumimos como adultos responsables de proporcionarnos a nosotros mismos el bienestar y la prosperidad que queremos. Nadie más lo puede hacer por nosotros.

Como nos asumimos, no culpamos a los demás de lo que nos pasa, ni tenemos expectativas sobre ellos. No exigimos o demandamos que nos proporcionen lo que nosotros mismos podemos proporcionarnos.

  • Valorar a los demás: Cuando nuestra autoestima es sana, no criticamos ni juzgamos a los demás. No necesitamos descalificar y rebajar al otro,  para entonces situarnos por encima. Sabemos que nos definimos por lo que somos, no en función de lo que el otro es.
  • Cuidar nuestra comunicación:  En nuestra comunicación con los demás, incluida en la de los niños, somos cautelosos con nuestra manera de dirigirnos a ellos. Cuidamos las palabras que vamos a utilizar, preservando la dignidad de la otra persona, siendo respetuosos y empáticos con el otro.
  • Cuidarnos a nosotros mismos: Entendemos el valor que tenemos y atendemos nuestras necesidades a nivel físico, afectivo, relacional y espiritual.

Tenemos hábitos de vida saludables. (alimentación, higiene, cuidado personal, ejercicio…)  No nos exponemos al peligro. No permanecemos en situaciones o relaciones que nos hacen daño y que lastiman nuestra dignidad. Entendemos que si algo no nos conviene, a pesar de quererlo mucho, tenemos que dejarlo ir.

Somos capaces de poner limites a los otros asertivamente y límites a nosotros mismos para llevar a cabo los cambios que necesitamos hacer.

  • Crear lazos afectivos saludables: Somos capaces de crear auténticas relaciones. No desarrollamos una personalidad dependiente afectivamente. No dependemos del otro o de las circunstancias externas para ser feliz o para darle un sentido a nuestra vida,  por lo tanto, la otra persona es libre de irse cuando ella quiera y esto no significa necesariamente que le hemos dejado de importar.

No permanecemos en relaciones tóxicas por miedo a estar solos.

No dependemos de la valoración, aprobación o reconocimiento de los demás. Nuestras acciones están motivadas por el genuino deseo de realizarnos como seres humanos, no para que el otro nos valide, nos acepte o nos apruebe.

Cuando contamos con estos recursos personales, nos convertimos en adultos capaces de acompañar al desarrollo de los niños. Estando conscientes de nuestra manera de ser, de lo que nos lastima, de nuestras limitaciones, de las cosas que podemos mejorar, de nuestras fortalezas,  nos hacemos  más sensibles a la vulnerabilidad  y fragilidad emocional de los niños. Pero el primer niño que hay que atender, es aquel que todos llevamos dentro y que asoma y a veces interfiere en nuestra vida adulta.

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